En Kanasín, la política parece haber dejado de lado los colores partidistas para dar paso a una vieja fórmula: los intereses y las sociedades primero y las ideologías después.
Mientras públicamente los partidos se confrontan, detrás de escena comienzan a tomar fuerza versiones sobre una red de relaciones políticas y personales que tendría como objetivo principal mantener el control del Ayuntamiento de Kanasín en manos del mismo grupo, aunque para ello sea necesario jugar con las candidaturas, debilitar adversarios y cambiar de camiseta cuantas veces sea necesario.
La operación política, según el análisis y los señalamientos que circulan en el municipio, tendría como uno de sus principales protagonistas al actual alcalde panista Edwin Bojórquez Ramírez, quien no solamente estaría pensando en quién podría sucederlo en la Presidencia Municipal, sino también en su propio futuro político rumbo al proceso electoral de 2027, donde buscaría dar el salto a una diputación.
Y ahí comienza la jugada.
RAQUEL, LA CARTA AZUL PARA RETENER KANASÍN
Una de las versiones que ya se sabe con claridad es que Bojórquez Ramírez impondrá a su esposa, Raquel Balam Rocha, como carta para disputar nuevamente la alcaldía bajo las siglas del PAN, sin importarle la opinión de los panistas que no aprueban esa idea.
Pero la apuesta no terminaría en la imposición al panismo.
La lectura política que comienza a hacerse en Kanasín es que, para garantizar el triunfo de su esposa, el escenario ideal sería enfrentar a una oposición debilitada, particularmente a Morena, que representa una la principal amenaza electoral para Acción Nacional.
Y es justamente ahí donde aparecen las presuntas coincidencias, acercamientos y amistades que atraviesan las fronteras partidistas.
No pierda de vista los nombres Edson Herrera, Wilo Buenfil, Edwin Bojorquez, Carlos Moreno, William Pérez, y Florentino Chan “Masha”. Y en común es la amistad, similar pleitos cuando deben hacerlo y cerrar filas cuando así se requiere. Todo por dinero y control.
Porque en política, como dicen los clásicos, una cosa es lo que se grita en el mitin y otra muy distinta lo que se negocia en corto.
LOS PLEITOS QUE PARECÍAN PLEITOS… ¿Y NO LO ERAN?
Edwin Bojórquez llegó a la Presidencia Municipal desde el PAN, aunque su trayectoria política tiene raíces en el PRI y mantiene relaciones con personajes provenientes de ese partido.
Entre ellos se menciona a Carlos Moreno Magaña, con quien se le atribuye una relación política cercana.
Incluso, dentro de esta lectura, algunos de los enfrentamientos que en su momento protagonizó Bojórquez con otros actores políticos —entre ellos Edson Herrera y su esposa— son interpretados como pleitos políticos que pudieron haber sido más estrategia que ruptura definitiva.
Es decir, aquello que parecía una guerra política pudo haber sido simplemente una pausa conveniente.
Porque después vendrían los acercamientos con Morena y una nueva reconfiguración de alianzas.
La pregunta que ahora circula en Kanasín es sencilla: ¿cuántas de aquellas peleas fueron realmente peleas y cuántas fueron parte del guion para acomodar las piezas?
MORENA, EL PARTIDO QUE PODRÍA SER EL BLANCO DE LA JUGADA
En este tablero aparece también Wilo Buenfil, personaje con influencia política en el municipio y a quien se le atribuye haber respaldado en 2024 el proyecto de “Masha”, candidatura que finalmente no logró consolidarse como se esperaba.
Ahora el mismo Wilo obliga a Masha a dimitir en favor de Alba Cristina. Masha será la víctima de este sacrificio y a quien dejarán con una deuda de 3 millones de pesos que contrajo con conocida prestamista conocida como doña Asunción, y sin nada para su gente.
Ahora, según esta versión, el escenario sería diferente.
El proyecto consistiría en dejar de apostar por una candidatura competitiva y favorecer un perfil que permita dividir, fragmentar o debilitar el voto opositor.
Y aquí aparece el nombre de Alba Cristina Cob, quien es mencionada como posible aspirante de Morena a la alcaldía.
Sus críticos la consideran una candidatura con pocas posibilidades de triunfo y cuestionan su desempeño político y trabajo territorial en el distrito que representa.
La lectura más cruda de quienes observan la operación es que no se trataría de ganar con Morena, sino de hacer que Morena pierda.
Porque si Morena presenta una candidatura fuerte, competitiva y con estructura propia, la eventual candidatura de Raquel Balam enfrentaría un escenario mucho más complicado.
En cambio, con una oposición débil, el camino para conservar el Ayuntamiento se vuelve considerablemente más sencillo.
“PANCHITO” TORRES Y EL PUENTE ENTRE LOS COLORES
Otro nombre que aparece en esta trama es el de Francisco “Panchito” Torres Rivas, delegado de Morena en Kanasín e integrante de la JAPAY.
De acuerdo con testimonios y señalamientos que circulan entre trabajadores municipales, Torres Rivas habría tenido acercamientos con personal del Ayuntamiento para promover respaldo hacia el proyecto de Alba Cristina Cob.
De confirmarse, políticamente sería cuando menos llamativo.
Porque resulta difícil explicar, desde la lógica tradicional de los partidos, que un operador identificado con Morena tenga acercamientos con trabajadores de un Ayuntamiento gobernado por el PAN para hablar de una candidatura morenista.
Pero quizá ahí está precisamente la clave.
Cuando las amistades pesan más que los colores, el enemigo de hoy puede convertirse en el aliado de mañana.
Y es justamente esa red de relaciones la que alimenta la versión de que en Kanasín existe un llamado “club del poder”, donde personajes de distintas fuerzas políticas terminarían coincidiendo cuando se trata de conservar espacios y posiciones.
DEL PRI AL PAN, DEL PAN A MORENA Y DE REGRESO AL PODER
En esta lectura aparecen nombres como Edwin Bojórquez, Francisco Torres, Carlos Moreno y William Pérez, personajes que, desde distintas trincheras y momentos políticos, han tenido presencia en el escenario local.
La crítica que surge desde sectores inconformes es que se trata de una clase política capaz de mimetizarse con el partido que tenga mayores posibilidades de llegar al poder.
Hoy PAN, mañana Morena; ayer PRI.
Los colores cambian, pero —según sus detractores— el grupo de intereses permanece.
Y ahí está la verdadera jiribilla de la elección de 2027: no se estaría disputando únicamente una alcaldía, sino el control de una estructura política construida durante años.
¿Y EDWIN A LA DIPUTACIÓN?
Mientras todas las miradas están puestas en quién encabezará la candidatura a la alcaldía, otro movimiento podría estar ocurriendo en paralelo.
Las versiones apuntan a que Edwin Bojórquez buscaría una candidatura a diputación en 2027, dejando encaminado el relevo municipal y tratando de conservar influencia política más allá de la Presidencia Municipal.
De concretarse este escenario, la candidatura de su esposa adquiriría una importancia estratégica: mantener el control de Kanasín mientras él busca escalar hacia otro cargo.
En otras palabras: no se trataría de salir del tablero, sino de cambiar de casilla.
EL FANTASMA DE LOS ACUERDOS ENTRE PARTIDOS
A este escenario se suma otra especulación política que ha comenzado a alimentar el debate: la posibilidad de que los acuerdos entre las principales fuerzas políticas del estado hayan dejado espacios de entendimiento electoral rumbo a 2027.
Después de la aprobación del financiamiento solicitado por el Gobierno de Joaquín “Huacho” Díaz Mena, sectores críticos comenzaron a cuestionar si detrás de los acuerdos legislativos pudieron existir entendimientos políticos más amplios.
No existe, hasta ahora, evidencia pública que permita afirmar que se haya negociado un porcentaje o reparto de municipios como parte de dicho empréstito. Sin embargo, la sospecha política ya forma parte de la conversación entre quienes observan el reacomodo de fuerzas rumbo a 2027.
Y Kanasín aparece como uno de los municipios donde esas versiones encuentran terreno fértil.
EL OBJETIVO: QUE MORENA LLEGUE DIVIDIDO A 2027
Al final, la teoría política que se construye alrededor de este escenario es bastante clara:
PAN conserva una candidatura competitiva; Morena llega dividido o con una carta débil; Edwin busca una diputación; y el grupo que ha tenido influencia en Kanasín conserva el control del municipio.
La candidatura de Alba Cristina Cob, respaldada políticamente por Wilo Buenfil, sería —según esta lectura— una pieza más dentro de ese tablero.
Sus detractores sostienen que no cuenta con el trabajo territorial suficiente para competir seriamente por la alcaldía y que su eventual postulación terminaría favoreciendo indirectamente al proyecto panista.
De ahí surge la pregunta que comienza a recorrer las calles de Kanasín:
¿Morena está preparando una candidatura para ganar… o una candidatura diseñada para perder?
Porque si la respuesta fuera la segunda, entonces la verdadera elección no estaría entre PAN y Morena.
Estaría entre los que quieren cambiar el poder y los que llevan años aprendiendo a sobrevivir cambiándose de camiseta.
Y mientras los partidos preparan sus discursos para 2027, en Kanasín ya comenzó otra campaña mucho más silenciosa: la de los acuerdos, las alianzas, los viejos amigos y los nuevos enemigos de conveniencia.


